Conozca la historia y obra Hospitalaria de nuestra Institución

En Colombia en San Juan de Pasto el Hospital Mental Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en 1949, es el primero en América Latina en brindar SALUD MENTAL a los más necesitados.
 
La misión y el espíritu fundacional de la congregación continúan hoy vigentes en 4 continentes, en 27 países del mundo.

Nuestra historia

 
Los comienzos son particularmente difíciles. La magnitud de la empresa, la falta de medios y de recursos económicos y asistenciales sólo puede ser compensada con la generosa entrega de las hermanas y las prestaciones personales y materia-les de algunos colaboradores, bienhechores y voluntarios.
 
El notable crecimiento de la asistencia sanitaria pública, tanto en estructura y personal como en recursos materiales, especialmente en los países desarrollados, no oscurece la escena original del momento fundacional de la Congregación: el ser humano que sufre a causa de la enfermedad y las limitaciones de la propia sociedad para prestarle la atención humana y asistencial que necesita.
 
Por eso la misión y el espíritu fundacional de la Congregación no sólo continúa vigente, sino que es necesario para colaborar en el grave problema asistencial de las personas más marginadas.
La misión y el espíritu fundacional de la Congregación continúan hoy vigentes.
La congregación hermanas hospitalarias del sagrado corazón de Jesús fue fundada en Ciempozuelos-Madrid (España) el 31 de mayo de 1881, por san Benito Menni, sacerdote de la orden de san juan de Dios, junto con María Josefa Recio y María Angustias Giménez, elegidos por Dios para dar respuesta a la situación de abandono sanitario de la época, aunando dos criterios fundamentales: caridad y ciencia. 
 
En ese tiempo, el tradicional abandono de los enfermos y la carencia de una adecuada asistencia sanitaria pública, resultaba más llamativo en el caso de los enfermos mentales, de los niños y niñas con malformaciones óseas, escrófulas, tuberculosis, y otros padecimientos, reducidos a la marginalidad y abandonados a su propia suerte.
 
 
 
 
 
 
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